Desde que desayuno queso fresco batido, me siento más fresco y menos a-batido.
En este artículo y el siguiente te explicamos por qué el queso fresco batido y el queso cottage son dos opciones muy interesantes para el desayuno
Si hay un alimento que mucha gente todavía no tiene en su radar cuando empieza a cuidarse, ese es el queso fresco batido. Y sinceramente, es uno de esos productos que cuando lo descubres bien, ya no falta en tu desayuno. Porque es simple, es sano y encima le viene brutal al cuerpo para empezar el día con energía.
Lo primero que hay que decir claro: es una fuente de proteínas. Y cuando hablamos de proteínas no es solo para gente que levanta pesas. La proteína es lo que ayuda a recuperar los músculos, a mantenerte saciado durante más tiempo y a que el cuerpo arranque bien el día. Mucha gente desayuna solo azúcar o harinas y a las dos horas está otra vez con hambre. Con el queso fresco batido eso cambia, porque es un alimento que realmente te alimenta.
Otro punto muy top es que tiene muy pocas grasas y pocas calorías. Esto hace que puedas meter una buena cantidad en el desayuno sin preocuparte demasiado. Es el típico alimento que te ayuda a cuidarte sin tener que estar obsesionado contando calorías todo el rato. Comes bien, te sientes lleno y encima le estás dando a tu cuerpo algo que de verdad le viene bien.
También es importante hablar de los nutrientes que aporta. El queso fresco batido tiene bastante calcio, que es fundamental para los huesos. Y si entrenas, todavía más importante, porque el calcio también participa en la contracción muscular. Es decir, no solo estás comiendo algo rico, también estás ayudando a que tu cuerpo funcione mejor.
Pero si hay algo que me flipa del queso fresco batido es lo fácil que es usarlo en el desayuno. Es de esos alimentos que te permiten hacer combinaciones brutales en dos minutos. Si te gusta lo dulce, le puedes meter fruta, un poco de avena o frutos secos y tienes un desayuno fitness que parece de influencer. Si eres más de salado, también funciona genial con tomate, aguacate o un chorrito de aceite de oliva.
Y lo mejor es que no necesitas cocinar nada. Nada de complicarse la vida por la mañana. Abres el envase, lo mezclas con lo que tengas en la cocina y listo. En cinco minutos tienes un desayuno equilibrado, con proteína, nutrientes y energía para arrancar el día fuerte.
Al final, cuidarse no va de hacer dietas raras ni de vivir a base de ensaladas. Va de encontrar alimentos que sean fáciles, nutritivos y que puedas comer casi todos los días sin cansarte. Y el queso fresco batido entra perfectamente en ese grupo.
Así que si estás buscando mejorar tus desayunos, mi consejo es claro: dale una oportunidad al queso fresco batido. Puede que al principio te parezca algo simple, pero cuando veas lo fácil que es combinarlo y lo bien que te deja para empezar el día… te aseguro que se va a convertir en uno de tus básicos de la nevera.
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